Bienvenidos al patrimonio sonoro

El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, en el marco de la Convención de la UNESCO firmada el 17 de octubre de 2003, para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial y como organismo nacional encargado de investigar, preservar, restaurar, exhibir y promocionar el patrimonio cultural, ha dado trascendental importancia al registro y salvaguardia del patrimonio inmaterial, con el ánimo de que las manifestaciones culturales de pueblos y nacionalidades se mantengan vigentes y sean practicadas por las actuales y futuras generaciones, en tanto sigan siendo pertinentes para la cultura. El mundo sonoro, en sus diferentes formas, está presente en las diversas manifestaciones culturales y es uno de los elementos trascendentales del patrimonio cultural inmaterial. En este contexto, el INPC Regional 6 realizó el registro del patrimonio de las nacionalidades indígenas Shuar y Achuar en la provincia de Morona Santiago en el 2011 y 2012 respectivamente; y en el 2014 ha llevado a cabo la investigación Registro del Patrimonio Sonoro de las provincias de Azuay y Cañar, específicamente de los grupos culturales mestizo y kañari.

Las provincias de Azuay y Cañar, ubicadas en la región austral del país, tienen una herencia y un pasado común, constituidos a lo largo de siglos, en los cuales han compartido hechos de orden histórico, político y sociocultural. El territorio y matriz cultural deviene de los kañaris, una sociedad preinca que se caracterizó por su alto grado de desarrollo en la agricultura, metalurgia y la construcción; así como en organización social. Los inkas los incorporaron como parte de la­ región meridional del Chinchaysuyo (actual Ecuador) y se convirtieron en mitimaes o grupo civilizador de otras etnias del Tahuantinsuyo. La antigua Guapondelig kañari, luego denominada Tomebamba, se convirtió en un centro operativo de los incas para su futura expansión hacia el norte del país. Posteriormente, los españoles, en 1557, con la fundación de Cuenca, marcaron el inicio de un proceso colonizador y de sincretismo cultural. Mestizaje que se construyó durante este período y se consolidó en la época republicana. Actualmente, el grupo mestizo a nivel urbano y rural, constituye el mayor grupo poblacional. Según el Censo de población y vivienda, en el 2010, en la provincia de Azuay, el 89.6 % se autoidentifica como mestizo, seguido del 5.1% de blancos, 2.5 % de indígenas, 2,2 % de afroecuatorianos, 0,4 % de montubios. Mientras que en Cañar, los mestizos representan el 76,7 %, los indígenas llegan al 15. 2 %, los blancos se autoidentifican en un 4.3 %, los afroecuatorianos son el 2.6 % y los montubios apenas el 1.1% de la población.

En este contexto cultural diverso, el patrimonio sonoro es una expresión dinámica de la cultura que está presente en las manifestaciones y el paisaje cultural. La gente lo reconoce como parte suya, siente, usa socialmente y vive de manera permanente en su cotidianeidad ya que se transmite a las nuevas generaciones y pervive en el tiempo. El patrimonio sonoro se incluye dentro del patrimonio inmaterial, comprende las expresiones sonoras que mediante los usos, representaciones y conocimientos configuran las voces de la historia, la memoria y la cultura pues es un factor determinante en la configuración de la identidad cultural. En este sentido, el patrimonio sonoro rebasa aspectos exclusivos de la música y los instrumentos y más bien se contextualiza en el uso social que esta tiene en manifestaciones donde se producen y consumen expresiones sonoras como cantos, alabados, rezos, coplas, danza, juegos tradicionales, medicina tradicional, fiestas, prácticas comunitarias tradicionales y ritos. Es decir, el lenguaje sonoro es un elemento integrante del mito, el rito, la fiesta y la cultura en sí.

El patrimonio sonoro que se muestra en este producto multimedia, contiene sesenta y seis fichas generales de registro, cuarenta en Azuay y veintiséis en Cañar, abordadas en los diferentes ámbitos del patrimonio cultural inmaterial como son las expresiones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales y actos festivos; conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo; y técnicas artesanales tradicionales. El tratamiento del registro está orientado a las manifestaciones vigentes practicadas, a las que permanecen en la memoria colectiva y a las vulnerables. Este registro está integrado al Sistema de Información para la Gestión del Patrimonio Cultural (ÁBACO), administrado por el INPC. El propósito es que esta información ayude a los gobiernos locales, las instituciones públicas y privadas vinculadas al tema, a los portadores y gestores culturales, a establecer medidas oportunas de salvaguardia, protección y prevención de los riesgos del patrimonio inmaterial y sonoro; además que las acciones y estrategias a impulsarse puedan ser incorporadas a los Planes de Ordenamiento Territorial. Por ello, de cada ficha de registro se ha originado un mapa tomando como unidad territorial mínima a la parroquia por cada provincia, donde se puede apreciar la presencia o no de la manifestación. El proceso de registro realizado ha sido posible gracias a la participación activa y motivadora de las comunidades, portadores, interlocutores, gestores culturales, músicos, lutiers, investigadores y gobiernos locales, todos interesados en mantener viva la memoria y permanencia de las manifestaciones culturales del pueblo mestizo y kañari, en las provincias de Azuay y Cañar.

Arq. Mónica Quezada J.

Directora INPC- Regional 6